Belleza y relajación


En anteriores publicaciones hablábamos del estrés y de cómo afecta a nuestra belleza, produciendo arrugas, caída del cabello, aparición de acné y un largo etcétera.  Debemos de aprender a  relajarnos en cualquier momento, sin hacer uso de medicamentos que suelen producir un sinfín de efectos secundarios. Nuestro cuerpo y  salud nos lo agradecerán. Con este objetivo en mente, hemos estado investigando técnicas de relajación que calmarán nuestro acelerado ritmo en cualquier situación. ¿Quieres conocerlas? Allá vamos:

Relajación instantanea.

Es una técnica de relajación sencilla y pensada para usarla en cualquier momento. Consiste en llevar a cabo una serie de respiraciones profundas continuadas (unas 4 o 5) observando un objeto a nuestra elección o imaginando algún paisaje o imagen. Es fundamental que nos centremos en nuestra respiración evitando todo tipo de distracción. En este breve tiempo notaremos cómo se relajan nuestros músculos.

Meditación.

Para llevarla acabo, sólo necesitamos estar sentados en un asiento cómodo, o incluso tumbados. Cerramos los ojos y nos centramos en decir para nosotros  frases o mantras tales como “estoy en paz” “soy amor” o “me quiero mucho”  Es importante escuchar nuestra respiración mientras vamos repitiendo las frases. No intentes eliminar cualquier pensamiento que se nos pase por la cabeza, es mejor dejarlo marchar por sí mismo.

La técnica de respiración, para este caso, consiste en inhalar aire por la nariz durante unos 4-5 segundos, mantenerlo durante otros 4-5 segundos y, finalmente exhalarlo por la boca 4-5 segundos más. Puedes estar así todo el tiempo que necesites.

Visualización.

Se parece a la meditación pero en este caso utilizaremos todos nuestros sentidos, ya que, nos imaginaremos un lugar, una escena en la que nos relajaremos, olvidándonos de toda tensión exterior.  Para ello nos colocamos en una postura cómoda, cerramos los ojos y nos visualizamos en esa escena. Hemos de sentirla con todos nuestros sentidos. Imaginamos un paseo por un bosque, nos detenemos a respirar el aire, a tocar las hojas de los árboles, a sentir la brisa fresca que llega de las montañas. Vamos sintiendo todas esas sensaciones, dejando atrás todo lo que nos produce ansiedad.

Como podemos observar, hay numerosas técnicas de relajación a parte de las anteriormente mencionadas. Con todas ellas conseguiremos tener más control sobre nuestro cuerpo, conciliar el sueño, reducir la tensión muscular y arterial y, sobretodo, conseguir una sensación común de bienestar. Y tu, ¿Qué técnicas de relajación utilizas?

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