estrés y piel

Como ya hemos podido comprobar en entradas anteriores, uno de los principales enemigos de nuestra piel es, sin duda alguna, el paso tiempo. A medida que nos vamos haciendo mayores, nuestra piel va envejeciendo. Algo inevitable puesto que no podemos luchar contra esta fuerza mayor. Uno de los principales aliados que colabora en el envejecimiento prematuro de la piel, es el estrés. Vivimos en una sociedad en la que el estrés está presente continuamente. Son muchas las cosas que hay que hacer en el día a día y apenas tenemos tiempo de relajarnos. Además, no solemos ser muy conscientes de que nuestro estado emocional se manifiesta en nuestra piel. Por mucho que llevemos una dieta sana y unos hábitos saludables, si padecemos estrés, nuestro organismo lo sufrirá también, dando lugar a problemas, tanto de salud como de apariencia.

Consecuencias del estrés en nuestra piel.

Que el estrés afecte a nuestra piel tiene su explicación científica. En situaciones de estrés y ansiedad se produce un desequilibrio hormonal. Para contrarrestarlo, nuestro organismo produce cortisol que, en exceso afecta directamente a nuestra piel.

Entre las consecuencias de padecer estrés cabe destacar las siguientes:

  • Envejecimiento prematuro de la piel. Con el estrés se inflama la piel, lo que hace que esté más vulnerable e irritable a agentes externos (como el sol o el frío). La alta producción de cortisol provoca la inhibición de la producción de colágeno y elastina, que son los encargados de dar elasticidad a la piel. La consecuencia directa es un rostro flácido y con más arrugas.
  • Aparición de acné adulto. Es otra de las consecuencias directas de la sobreproducción de cortisol. Nuestra piel se vuelve más grasa por lo que los poros de la piel se obstruyen dando lugar a las desagradables espinillas.
  • Piel menos luminosa. Esto es debido a la tensión a la que sometemos nuestro cuerpo y músculos en situaciones de estrés. De hecho, gran parte de los nutrientes que lleva la sangre, y que en principio van destinados a la dermis, van a parar a los músculos, para aguantar dicha tensión. De esta forma nuestra piel pierde el brillo que suele darse en condiciones normales.
  • Piel seca. Relacionada también con una falta de nutrientes, que entre otras cosas aportan humedad e hidratación a la dermis y que en momentos de estrés van a parar a los músculos para ayudarlos a soportar la tensión que llevan.
  • Aparición de bolsas y ojeras. Esto es debido a que las personas que padecen estrés duermen menos y mal. La falta de sueño da lugar a la aparición de bolsas y ojeras. Para ayudaros a reducirlas os recomendamos uno de nuestros productos estrellas Flash instant Flawles. Disponible en nuestra tienda online 

Por estas razones y por otras que afectan directamente a nuestra salud, tales como depresiones, problemas circulatorios y de corazón, entre otras cosas, es recomendable combatir el estrés. En la próxima entrada os recomendaremos una  serie de hábitos saludables que nos ayudarán  a reducirlo o acabar con el. Permaneced atentas.