Cuando hablamos de dermatitis o piel atópica nos referimos a aquellas epidermis que continuamente muestran anomalías y lesiones. Éstas pueden darse tanto en el rostro como en el resto del cuerpo, y es sufrida por igual por parte de bebés, niños y personas adultas.

Aquellas personas que viven en zonas donde es alto el nivel de desarrollo son las que tienden a sufrir piel atópica más continuamente. Pensemos que en estas zonas es donde mayor contaminación existe en el ambiente. De esto hablaremos unas líneas más adelante.

Causas de la dermatitis atópica

Encontrar las razones por las que se dan las pieles atópicas es complicado, pues son desconocidas por los dermatólogos. Sin embargo, existen algunos factores que podrían estar causándolas.

  • Simple genética: si, por ejemplo, los padres han tenido asma, piel atópica y/o fiebre del heno, es muy probable que los hijos sufran, en algún momento, dermatitis atópica.
  • La edad de la madre: cuanto mayor sea la madre en el momento de quedarse embarazada y dar a luz, mayor riesgo de que el niño padezca, en el futuro, de pieles atópicas.
  • Temperatura y clima. Las personas que viven en zonas muy frías son más propensas a sufrir esta enfermedad epidérmica. Por otro lado, y como decíamos líneas más arriba, aquellas zonas donde se desarrollan demasiadas actividades industriales también generan este tipo de enfermedad en la piel, debido a la contaminación que generan.

Lo cierto es que existen varios factores que causan las pieles atópicas (la falta de sueño, el uso de prendas de lana o nylon, el tabaco, el estrés). Sin embargo, esto no es suficiente.

¿Cómo puedes saber si tienes dermatitis atópica?

Síntomas de la piel atópica

No estamos ante una enfermedad permanente que implique nuestra piel todos los días, pero sí es cierto que, cuando aparece, es demasiado molesta. En el caso de los bebés, pueden manifestar ronchas y costras en cara, cuero cabelludo y zona del pañal. Sin embargo, la mayoría de los niños dejan de manifestar pieles atópicas cuando cumplen 3 ó 4 años.

Por otro lado, también podrían presentarse pruritos intensos y, es más, prolongados. Esto puede llegar a generarnos depresiones y otros trastornos emocionales.

En cuanto a los lugares donde suelen aparecer los signos de la piel atópica destacamos:

  • Áreas de cara y cuello. Los ronchones a veces se extienden por estas dos partes del cuerpo, invadiendo en ocasiones la parte superior del tronco.
  • Codos y rodillas. Aquellas zonas que sufren constantemente sudoraciones, como son los pliegues de codos y rodillas también son víctimas de la piel atópica.


Los recién nacidos pueden presentar erupciones en sus mejillas y los niños más mayores suelen sufrir erupciones secas y correosas. Los adultos también sufrirían este tipo de erupciones.

En otro post te explicamos cómo tratar la piel atópica para lucir una piel perfecta.

¿Sufres piel atópica? Cuéntanos tus experiencias en los Comentarios y, si te ha resultado ilustrativo el post, ¡compártelo con tus amigos!

En los lactantes, la erupción se inicia en las mejillas y con frecuencia es vesicular y exudativa. En niños es seca, correosa y liquenificada. Los adultos suelen tener lesiones secas correosas, hiper o hipopigmentadas de distribución típica.